HGC en la Prensa

23/05/2014




Las enfermedades vasculares cerebrales son muy frecuentes y de muy alto impacto

Las enfermedades vasculares cerebrales, conocidas comunmente como derrame cerebral o embolia representan la tercer causa de muerte en el país. Suceden cuando hay ruptura o una obstrucción de un vaso sanguíneo en el cerebro.

La mayoría de las personas que logran sobrevivir al impacto de esta afección, presentan algún grado de discapacidad, así lo dio a conocer Jorge Villarreal Careaga, Neurólogo con subespecialidad en enfermedades cerebro vasculares del Hospital General de Culiacán, en torno al Día mundial de las enfermedades vasculares cerebrales.

Las EVC representan la principal causa de discapacidad grave, de acuerdo a datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud. Destaca la importancia de la prevención, debido a que el tratamiento oportuno una vez que conocemos los factores de riesgo, pueden evitar la muerte y disminuir significativamente la discapacidad.

Hace un llamado a la prevención, sobre todo para quienes están en los grupos de riesgo, personas que padecen hipertensión, diabetes mellitus, niveles altos de colesterol, tabaquismo, consumo inmoderado de alcohol, sedentarismo, obesidad y sobrepeso, arritmias cardíacas, uso excesivo de sal en los alimentos. La detección de estas enfermedades es un proceso muy sencillo, mediante la toma de presión periódicamente, la prueba rápida de determinación de glucosa, y entre otros examenes de laboratorio. Sugiere conocer el pulso, que de detectarse irregular, es necesario acudir al médico y que éste determine si se trata de alguna arritmia, misma que predispone a infarto cerebral.

En tal caso insiste, el paciente requiere de anticoagulantes, que impiden la formación de coágulos que tapan los vasos sanguíneos y viajan al cerebro, lo que produce el infarto cerebral.

Para prevenir es necesario dice, practicar hábitos saludables, reducir el consumo de sal y realizar ejercicio aeróbico- cardiovascular-, de forma cotidiana, al menos treinta minutos diarios, es decir, caminar ágilmente, nadar, correr o andar en bicicleta.

Para quienes ya han tenido un accidente cerebro vascular Villarreal Careaga comenta que el riesgo de un nuevo evento es muy alto. Informa que puede darse un infarto y la persona no darse cuenta de ello. Esto se representa como pérdida del habla, alteración del lenguaje, o asimetría facial, debe saber que tuvo en ese momento un infarto cerebro vascular, igual si la persona tuvo pérdida de la fuerza en un brazo o la mitad del cuerpo, acompañado o no, de pérdida súbita de la vista.

Sin embargo el hecho de haber sobrevivido a un evento de esta naturaleza no los exime de ningún riesgo, porque el organismo puede volver a sufrirlo de nuevo y con mayor riesgo a la salud y a la vida. Precisamente ahí radica la importancia de un estudio exhaustivo para concer la causa, con el fin de brindar tratamiento de prevención a un segundo infarto, para conocer si el problema lo provocaron los vasos sanguíneos y/o el funcionamiento del corazón, condicionaron el evento.

Villarreal Careaga informa que “tiempo es cerebro” por lo que recomienda conocer los síntomas de un infarto o hemorragia cerebral, con el fin de actuar de inmediato. Es imprescindible, insiste trasladar al paciente al servicio de urgencias del hospital más cercano cuanto antes, una vez que se han detectado síntomas como pérdida del habla, ausencia de la vista, inmovilidad de un lado del cuerpo o rigidez en un brazo. En el servicio de urgencias tanto el médico como el personal de enfermería actúan con total celeridad ante un caso de esta naturaleza, lo que favorece en gran medida la reversión de las complicaciones. En este caso específico se administra un fármaco antes de que hayan pasado cuatro horas y media, desde la presencia de los síntomas, lo que evita el daño permanente y disminuye discapacidad de los órganos. Este medicamento disuelve los coagulos y facilita la circulación de la sangre en los vasos sanguíneos involucrados, recuperándose el área dañada. De no ser así comenta, el daño en el cerebro es permanente e irreversible.

Para quienes han sufrido un infarto cerebral, la rehabilitación debe practicarse de por vida, para recuperar en la medida de lo posible, su reintegración a su vida productiva, familiar y social, concluye.