Noticias del H.G.C.




















El doctor Millán pudo irse a casa, pero se quedó a enfrentar el virus en el HGC


DR. HÉCTOR MANUEL MILLÁN.
En la primera línea.
El doctor Millán tuvo la opción de quedarse en casa. Se pudo amparar en el decreto nacional que lo cataloga como personal de riesgo. Sin embargo no quiso. Y nadie pudo convencerlo de lo contrario. Desde hace ocho meses sigue en la primera línea en el Hospital General de Culiacán “Bernardo J. Gastélum”.
“En esos días nos invitaron como personal de atención directa a ese tipo de pacientes y nos dieron una capacitación para utilizar el equipo de protección personal. Ahí se me quitó la intención de irme, estamos aquí por algo”, explica.
El decreto emitido por el gobierno federal señala que se debe “evitar la asistencia a centros de trabajo, espacios públicos y otros lugares concurridos a los adultos mayores de 65 años o más y grupos de personas con riesgo a desarrollar enfermedad grave y/o morir a causa de ella, quienes en todo momento, en su caso, y a manera de permiso con goce de sueldo, gozarán de su salario y demás prestaciones establecidas en la normatividad vigente”.
En ese grupo entran los trabajadores médicos. Y con 40 años de antigüedad, Héctor Manuel Millán García es uno de los doctores que hace frente al Covid-19 a pesar de su condición de riesgo. Tiene 66 años cumplidos y sigue prestando sus servicios como coordinador de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria (UVEH) del HGC.
“La situación aquí con nosotros, desde el momento en que detectaron que estaba la pandemia empezaron a sacar el detalle de que había personas vulnerables, es decir, personas que tenían más riesgo que otras de poder adquirir la infección y que eso ponía en más riesgo su vida”, explica.
“Cuando empezó la pandemia tenía 65, el detalle es que mi jefe es diabético aparte de la edad y dije yo, bueno, las cosas pasan porque pasan, verdad, y pues al principio me dijeron que yo también soy vulnerable y sí me pasó por la mente la idea, fugazmente pasó, pero pensé y qué va a pasar con la gente”.
La UVEH trabaja en la prevención y control de procesos infecciosos. Es decir, busca la prevención de la adquisición de infecciones en pacientes, familiares y visitantes durante el tiempo de hospitalización, así como se protege al personal de la salud evitando se adquieran infecciones como resultado de exposiciones en el trabajo.
PACIENTE RECUPERADO. Los frutos de la entrega.
Con corte al lunes 19 de octubre, en Sinaloa mil 151 médicos han enfermado de Covid-19, de los cuales en Culiacán han sido 531. Y respecto a los decesos, son 34 con corte a ese mismo día, de los cuales siete pertenecen al rango de edad en que el doctor Héctor Millán se encuentra. Pero eso no es un impedimento para él. “Al principio teníamos equipo más restringido, usted se dio cuenta de eso, pero vino el apoyo del INSABI y nos empezaron a dar el equipo de protección de manera que cada vez nos sentimos menos expuestos con esa ayuda”.
“Y pues el riesgo y el nervio siempre ha existido, miedo no porque nos quedamos, no con miedo, sino con la intención de ayudar, así que hicimos a un lado eso que dice la gente que es miedo pero pues a como sea que sea somos humanos y pensábamos en cómo ayudar pero exponernos menos”, explica el médico.
Su estancia en el HG lo llevó a realizar experimentos para tratar de mejor manera a pacientes que requerían una toma de muestra para determinar si habían contraído el virus SARS-CoV-2. Primero hicieron un lugar para atención ambulatoria, es decir, un área para atender esos enfermos que no requirieran hospitalización y no exponerlos con el demás personal y otros pacientes internos. Luego, la exploración de ideas.
“De principio se me ocurrió una cabina telefónica, un compañero ideó algo así para protección cuando un paciente venía en camilla. Dije, pues si podemos hacer eso, y lo ponemos parado con fibra de vidrio… o sea, ideas para mitigar el riesgo, atenderlos mejor y poder trabajar un poco más rápido”.
“En un momento dado alguien por ahí vio unas cabinas chiquitas en que ponían a los pacientes acostados, pero estaban pesadas. Y yo imaginé en hacerlo con algo más delgado, con un acrílico y ese material es menos pesado. Otro compañero que también quería ayudar y yo comenzamos a buscar algo. Logramos armar una caja que se puede poner arriba de una mesa de curación”.
El artefacto quedó armado. Similar a una cabina telefónica de antaño quedó lista al cabo de dos meses. Ahí atendieron en promedio de 250 a 300 pacientes al día, según explicó el doctor Millán y eso les permitió utilizar un equipo de protección menos fuerte.
“Nos ha ayudado y nos hemos sentido satisfechos de atender a los pacientes. Hemos cumplido con todo eso que quizá en otros hospitales no pudieron pero aquí nosotros hasta la fecha se han estado tomando muestras aquí”.
Y como anécdota que atesora, Héctor Millán recuerda al primer paciente que se dio de alta por Covid-19 en el Hospital General de Culiacán. Fue un 8 de mayo, día en que cumplió los 66 años.
“Estuve trabajando ese día precisamente. Y luego me agarraron en curva porque llevaba unos medios para tomar unas muestras y me dicen que los acompañe al alta del primer paciente. Me quedé en el pasillo y hasta me dieron ganas de llorar, me dio mucha emoción porque una de las satisfacciones en la medicina es precisamente esa, ver salir a un paciente que está mal”, recuerda.
“Pensar que estamos aquí en esto y que nosotros logramos a veces con una muestra y un resultado que se logre un tratamiento más rápido y que el paciente se vaya bien, esa es una de las mayores satisfacciones que he tenido en la vida”.