Hemangiomas

Un hemangioma es el tumor benigno que se presenta con mayor frecuencia en los recién nacidos, ya sea desde el nacimiento o alrededor de las dos semanas de vida. Sobre sus características y tratamiento con láser.

¿Qué es un hemangioma?

En términos generales un hemangioma es un tumor formado por vasos sanguíneos. Hay muchos tipos de hemangiomas y su comportamiento biológico es diferente, al igual que su tratamiento y pronóstico. Los más frecuentes son:

  • Hemangiomas verdaderos (también conocidos como angiomas en fresa o angiomas tuberosos). Angioma en fresa: su nombre describe en cierta manera su evolución. Los hemangiomas son los tumores más frecuentes del recién nacido, más que un lunar y se presentan hasta en un 20% de los bebés. Son tumores que aparecen como a la semana de nacimiento del bebé. Tienen una fase de proliferación que se limita al primer año de edad en el que crece un tumor, que cuando está muy desarrollado tiene la apariencia de una fresa. La gran mayoría de estos tumores tiene una involución espontánea; hasta más del 70% desaparecen alrededor de los 5 años de edad del niño. Por esta razón, la conducta médica suele ser mantenerlos en observación y esperar su involución natural. En ocasiones estos tumores pueden llegar a ulcerarse o infectarse, o pueden secuestrar plaquetas, condiciones específicas que pueden requerir tratamiento.
  • Malformaciones vasculares (mancha vino de oporto, o angioma plano) son el estereotipo de los hemangiomas que tratamos con láser desde hace muchos años. Aparecen desde el nacimiento y con el tiempo se oscurecen porque los vasos se van dilatando más. Esto es parte de su evolución natural. En ocasiones hipertrofian algún tejido o pueden desarrollar nódulos en la superficie. Nunca desaparecen por sí solos. Es un tumor que se presenta en el 3% de los recién nacidos vivos, en promedio y con mayor frecuencia se localiza en la cara, aunque puede encontrarse en cualquier parte del cuerpo.

¿Cuáles son las causas que determinan su aparición?

Las malformaciones vasculares o los hemangiomas verdaderos no tienen ninguna causa específica, es lo mismo que nacer con un lunar. Incluso las malformaciones arteriovenosas son en sí un lunar de vasitos sanguíneos. Este es un sinónimo que usamos muchas veces para explicarle a un paciente lo que es una mancha vino de oporto. El hecho de que un miembro de la familia tenga un lunar no implica que otro lo vaya a presentar; no se heredan.

¿Pueden causar algún tipo de problema?

Los hemangiomas verdaderos tienen algunas complicaciones y las manchas vino de oporto al madurar tienden a provocar hipertrofia de tejidos blandos, tomar un color más oscuro y desarrollar nódulos en la superficie. Está bien identificadas (incluso hay libros sobre el tema), las alteraciones psicológicas que sufren los pacientes. Una mancha de este tipo puede ser un estigma para una persona, especialmente si aparece en un lugar muy visible, como la cara. Desde que un niño nace con ella es observado de forma diferente, cuando tiene contacto con otros niños, se burlan de él, le ponen apodos y esto causa problemas psicológicos a lo largo de su vida. Esto no sucede en todos los casos, afortunadamente hay pacientes a quienes no les afecta en lo absoluto, mientras que otros niños podrán requerir apoyo psicológico.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para un angioma plano?

Antes de que existiera el tratamiento con láser, se utilizaron varias opciones; una de ellas era la cirugía. Los resultados eran peores que el mismo hemangioma porque quedaban cicatrices muy notorias. Era muy difícil corregir el aspecto que quedaba al eliminar una lesión vascular en la cara. En algunos casos se recurría a la radiación, pero a la larga podía provocar cáncer de piel. También se utilizaba el nitrógeno líquido, pero dejaba unas cicatrices terribles y no eliminaba por completo la lesión vascular. Cuando comenzó a utilizarse el láser para estos casos, existía el láser de argón, pero tendía a dejar cicatrices. Desde los años setenta se desarrollaron técnicas de láser específicas para tratamientos de lesiones vasculares, entre ellas el láser de colorante pulsado y posteriormente otras tecnologías que tienen una longitud de onda muy específica y que trabajan a través de fototermólisis selectiva o daño térmico selectivo. Esto significa que la luz del láser va a ir dirigida contra un cromóforo o un agente específico, sin dañar alguna estructura vecina o que se encuentre cerca del lugar a tratar. En el caso de un hemangioma el láser va dirigido contra la hemoglobina, y va sellando los pequeños vasos sanguíneos. De esta manera, los vasos que están anormalmente dilatados, se van cerrando y recuperan su grosor normal. En ciertos casos muy específicos se utiliza una combinación de terapias para lograr una mejor recuperación de la piel.

¿En qué consiste el tratamiento?

Una vez que valoramos al paciente y comprobamos si es candidato a un tratamiento con láser, se le explica claramente cuál va ser la evolución del procedimiento, las molestias y los cuidados posteriores. La duración del tratamiento dependerá de varios factores, entre ellos:

  • El color de piel del paciente
  • La localización del lunar (hay partes donde la piel es más delgada y responde con menos sesiones),
  • Edad en que se inicia el tratamiento (en niños muy pequeños se resuelve más fácilmente y después de los 4 años de edad se requieren más sesiones).

Siempre aclaramos a nuestros pacientes que el tratamiento implica un número de sesiones variable. Incluso, un mismo hemangioma responde de forma diferente en zonas distintas. Por dar un ejemplo, cuando se trata de un hemangioma vino de oporto, habitualmente se requiere un número elevado de sesiones, en promedio de 6 a 12. Las sesiones de láser se realizan a intervalos de mes y medio a 2 meses de separación, que es el tiempo que requiere para cicatrizar el proceso del efecto de la luz de láser en la piel y se van realizando, una tras otra, hasta que se elimina el hemangioma.

¿Es doloroso?

El láser es un procedimiento que provoca una molestia mínima, como la sensación de un “ligazo”. En ocasiones utilizamos algún tipo de anestesia, principalmente en crema. Cuando tratamos niños en una edad en que son muy inquietos y pueden moverse durante el tratamiento, o si el hemangioma está cerca del ojo, recurrimos a la sedación intravenosa. La mayoría de las máquinas actuales cuentan con un sistema de enfriamiento de la piel, que ayuda a que no se sienta un dolor importante y que no haya cambio de color en la piel. Las máquinas anteriores provocaban una quemadura que producía una coloración obscura en la piel por un período de hasta tres semanas. Por esta razón muchas personas rechazaban el tratamiento, pues la apariencia en la fase post-láser era peor que el hemangioma en sí.

¿Es definitivo?

Es importante que el paciente sepa que se logra eliminar prácticamente entre un 80% y un 100% del hemangioma, dependiendo de la edad, el grosor de la piel y algunas otras características. Es un tratamiento largo, en ocasiones tedioso, pero es definitivo. Una vez que eliminamos un hemangioma, nunca vuelve a aparecer.

¿Produce efectos secundarios?

Como cualquier tratamiento, el láser puede tener efectos secundarios si se utiliza de forma incorrecta; por ejemplo con energías muy altas. Pueden llegar a presentarse secuelas pigmentarias, cicatrización hipertrófica (si se infecta una herida y produce una costra) y reactivación de herpes en personas propensas a producir fuegos por una fiebre o por exposición al sol. Algunas personas creen que se utiliza radiación semejante a un tratamiento de radioterapia, por lo que podría provocar cáncer a la larga. No hay ningún tipo de efecto secundario de este tipo.

¿Qué cuidados se requieren durante el tratamiento?

Solamente es necesario aplicar una pomada con antibiótico para evitar infecciones y bloqueador solar en la zona tratada.




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