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Seguimiento

Un paciente con cáncer debe ser seguido clínicamente toda su vida por múltiples razones.

En primer lugar, es un padecimiento que frecuentemente recae y esto puede ser local o a distancia; en ambos casos, el realizar el diagnóstico tempranamente permite planear un nuevo tratamiento que puede ser eficaz y que permite salvar la vida del paciente o, por lo menos, prolongar su vida útil.

En segundo lugar, es bien conocido que un paciente que tuvo cáncer, tiene más probabilidades de hacer un segundo cáncer que el resto de la población y, si el diagnóstico de este segundo tumor se realiza oportunamente y se aplica el tratamiento más adecuado, el enfermo tendrá más posibilidades de curación.

En tercer lugar, los tratamientos instituídos producen alteraciones que con el tiempo pueden manifestarse como un segundo tumor o como alteraciones que si no son bien y oportunamente atendidas, pueden producir la muerte del paciente. Un ejemplo: los enfermos sometidos a radioterapia, en donde se sabe que este agente físico es capaz de producir un nuevo tumor, o bien en pacientes tratados con cáncer del cuello uterino, después de 2 ó 3 años pueden presentar proctitis o cistitis por radiación con sangrados abundantes, con reacción granulomatosa que al médico que no está acostumbrado a éstos cuadros puede parecerle una recidiva o un nuevo tumor y entonces indicar una biopsia que traumatiza los tejidos y favorece la formación de fístulas recto o vesicovaginales; en algunas ocasiones y debido al sangrado, es necesario realizar cirugía derivativa. Cuando se ha aplicado quimioterapia a dosis altas puede haber, tardíamente hipoplasia medular o bien desarrollarse una leucemia o bien observarse una cardiopatía sobre todo con el uso de la adriamicina. El estar pendiente de todos estos cuadros, permite intervenir oportunamente evitando o disminuyendo el riesgo de que se produzca un cuadro clínico más grave.

Por último, es importante el seguimiento porque permite valorar la eficacia del tratamiento aplicado y, con base en ello, sentar las bases para el desarrollo de nuevos procedimientos que permiten mejorar los resultados.

La periodicidad con la que debe seguirse a un paciente varía de acuerdo con el tipo de lesión y la extensión de la enfermedad, ya que, un carcinoma basocelular que presenta grandes probabilidades de curación y que tiene una evolución lenta, no requiere de una observación muy estrecha aunque no deja de ser recomendable generalizar y ser cuidadoso en todos los casos.

Para la mayor parte del resto de los tumores, el fracaso terapéutico se observa dentro del primer año, por lo que es aconsejable que las observaciones clínicas se hagan mensualmente durante ese tiempo, bimensuales o trimestrales durante el segundo año y semestrales hasta el quinto año; posteriormente, la observación anual puede ser suficiente. La excepción la constituye el cáncer de mama en donde la recurrencia entre el quinto y el décimo años es frecuente y por ello se recomienda que las observaciones se mantengan semestralmente.

Durante el examen clínico de un paciente que ha tenido cáncer, resulta evidente que hay qué explorar cuidadosamente tanto el sitio donde se desarrolló el tumor como aquellas regiones en donde con frecuencia se observan las metástasis. Ejemplo: el cáncer de mama puede recidivar localmente; es frecuente que se presenten nódulos subcutáneos en las pacientes operadas o en la misma glándula mamaria; también puede haber metástasis ganglionares en la axila ipsolateral, región subclavicular y supraclavicular y extensión a la mama, axila y región supraclavicular contralateral. Por fuera de la región mamaria, el tumor puede hacerse presente en los huesos: principalmente en cráneo, en la columna de preferencia en las últimos cuerpos vertebrales torácicos o primeras lumbares y en la pelvis así como pulmón hígado y cerebro. Por esta razón se deben de solicitar por lo menos cada 6 meses los estudios de gabinete más idóneos para el diagnóstico de posibles lesiones en estos sitios.

El seguimiento de otras lesiones, puede ser mucho más sencillo, como ocurre en el cáncer del cérvix que habitualmente es evidente localmente y sólo en fases muy avanzadas de la enfermedad, es posible encontrarla fuera de la pelvis. A pesar de ello es recomendable practicar un estudio radiográfico de tórax una o dos veces al año.

De lo anterior se deduce que el seguimiento clínico de un paciente que ha tenido cáncer, va a estar determinado en su frecuencia y extensión del estudio, según el sitio de la lesión, su tipo histológico y, aunque en menor grado, por la etapa clínica que presentó.

Certificado de defunción

Aunque los certificados de defunción tienen una función primordialmente legal, los datos ahí consignados se utilizan para conocer la situación de salud poblacional y sirve para que las autoridades tomen las medidas necesarias para evitar las enfermedades o para diseñar la mejor atención de aquellas que representan el mayor número de defunciones.

Por esos motivos resulta sumamente importante que los datos que ahí se consignan tengan la mayor veracidad.

Es pues necesario hacer conciencia de la importancia de esta información para que en un futuro, los datos estadísticos que se obtengan sirvan de orientación para tomar las medidas necesarias que se traduzcan a un menor riesgo de padecer las enfermedades que han conducido a la muerte y de esa manera mejorar el estado de salud del ciudadano y con ello su capacidad de producción y su esperanza de vida.

Para completar la lectura que enseña la forma como deben llenarse los certificados de defunción, se recomienda el folleto que publicó la División de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM. Debido a que las formas han sido cambiadas recientemente, se aconseja consultar la publicación de Dr. Jaime Sepúlveda Amor y cols. en la revista de Salud Pública vol. 28, no. 6 Nov- Dic. l986. y titulada "Presentación de los nuevos modelos de certificados de defunción y de muerte total".

Se está cierto que el número de defunciones por cáncer es mayor que el número registrado en los certificados de defunción, pero sólo se sabrá la verdad cuando este documento se llene con veracidad.

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