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EL CICLO OVÁRICO Y SU MANIFESTACIÓN EN EL CICLO MENSTRUAL
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La menstruación es la hemorragia periódica fisiológica que se origina en el útero y va acompañada de descamación del endometrio que sigue al descenso de las hormonas ováricas endógenas circulantes.

De esta forma, la menstruación es una parte del ciclo ovárico en donde el endometrio responde al estímulo proliferativo de los estrógenos en la fase preovulatoria y a la estimulación secretora de la progesterona en la postovulatoria.

El ovario secreta ciertas cantidades de estrógenos desde la pre-adolescencia hasta después de la menopausia.

En la etapa reproductiva, con un ciclo ovárico normal, el nivel de estrógenos es más bajo en el momento en que se inicia el sangrado menstrual, se eleva de forma gradual hasta inmediatamente antes de la ovulación, momento en que cae levemente para volverse a elevar alcanzando un segundo pico 4 ó 5 días después de la ovulación; se mantiene un nivel alto de estrógenos hasta unos 4 días antes de la menstruación y entonces empieza un descenso significativo (figura 1).

La progesterona se produce en el cuerpo lúteo durante la fase lútea del ciclo ovárico. Su producción comienza con el crecimiento del cuerpo lúteo y se eleva a su máximo 6 ó 7 días después de la ovulación. Si no hay concepción e implantación, la secreción de progesterona desciende a medida que ocurre la regresión del cuerpo lúteo, de modo que en el momento de iniciarse la menstruación la elaboración de progesterona ha cesado y el nivel de estrógenos ha descendido a la mitad. Con éstos cambios hormonales cíclicos el endometrio muestra cambios regresivos que son los precursores de la fase hemorrágica.

CICLO OVÁRICO

El córtex del ovario infantil contiene innumerables folículos primordiales cuyo número asciende en forma gradual a medida que la niña crece. Desde la infancia hasta la menopausia la histología del ovario cambia continuamente. Durante el período reproductivo, algunos de los folículos crecen y estallan liberando los óvulos que contienen. Otros folículos sufren atresia. Los cuerpos lúteos se forman, maduran, evolucionan y cumplida su función, desaparecen.

El desarrollo folicular se inicia en el folículo primordial y consiste en un oocito rodeado por una sola capa de células epiteliales: la membrana granulosa que está compuesta por células cuboides bajas o planas con núcleos ovoides que llenan la mayor parte de los cuerpos celulares. El gran oocito esférico contiene abundante citoplasma y el núcleo es vesicular. Las mitocondrias se apelotonan alrededor del núcleo; dentro de él hay un gran nucleolo, una trama laxa de hilos y pequeños gránulos de cromatina.

Cuando un folículo empieza a crecer, el oocito también lo hace; las mitocondrias se dispersan a través del protoplasma, las células planas epitelioides foliculares se transforman en células columnares, muestran mayor actividad mitótica y proliferan de tal modo que la membrana granulosa aparece como un epitelio estratificado de varias capas de espesor. Cuando se inicia el desarrollo del folículo, las células fusiformes del estroma se disponen en forma circular en su periferia; esta delgada capa fibrilar es el primer paso para la formación de la zona tecal.

A medida que el folículo crece, las células de la granulosa aumentan en número y tamaño y este incremento de la proliferación celular en uno de los polos del folículo le da una forma ovoide y al oocito una posición excéntrica. A continuación aparecen varias cavidades pequeñas entre las células del folículo cercanas a la superficie ovárica y se unen para formar una cavidad llena de líquido folicular. Se transforma así el folículo en un folículo ovárico o folículo de De Graaf. Asimismo, entre las células de la granulosa y el oocito se forma una membrana celular hialina bien definida llamada zona pelúcida.

Las células estromatosas conjuntivas que se disponen alrededor de la periferia del folículo y que hasta aquí formaban una capa delgada de tejido conjuntivo empiezan a diferenciarse en teca interna, y por su parte, las células de estroma exterior de la teca interna se condensan para formar una segunda capa gruesa, la teca externa.

A medida que el folículo se acerca a su madurez se va transformado en una cavidad quística distendida por el líquido folicular. Cuando aparecen las capas de la teca, el folículo asciende de la profundidad hacia la superficie. El folículo ovárico es una vesícula llena de líquido que ocupa la mayor parte del córtex del ovario. El oocito maduro mide aproximadamente 120 micras de diámetro. Antes de la ruptura folicular, el oocito sufre la primera división de maduración formándose un oocito secundario de gran tamaño y un cuerpo polar más pequeño. El primer cuerpo polar se desprende cuando se forma el segundo corpúsculo polar. La ruptura inminente del folículo va precedida de un rápido crecimiento: la pared del folículo cercana a la superficie se adelgaza, se torna translúcida, avascular y se rompe.

Los estrógenos son producidos por las células de la teca y de la granulosa y después de la ovulación por las células intesticiales del cuerpo lúteo. Al actuar sobre el útero son los responsables del crecimiento de todas sus partes. Por influencia de ellos el endometrio aumenta de grosor y crece la densidad del estroma; también se incrementa la longitud de las glándulas endometriales. Estos cambios constituyen un prerequisito necesario para la acción de la progesterona en la segunda mitad del ciclo menstrual. Cantidades crecientes de estrógenos en la primera mitad del ciclo preparan al endometrio para el efecto de la progesterona después de la ovulación. La elaboración continua de estrógenos es necesaria para el mantenimiento del endometrio secretor y su descenso antes del inicio de la menstruación desempeña papel importante en la hemorragia fisiológica llamada menstruación.

El folículo después de la ovulación se asemeja a un saco colapsado porque el oocito fue expulsado con el líquido folicular, la capa granulosa forma numerosos pliegues y la pequeña abertura folicular se llena de fibrina. Entonces, después de la ovulación, el folículo continúa su actividad funcional como cuerpo lúteo; su crecimiento y regresión se divide en 4 fases: proliferación, vascularización, madurez y regresión. Cada una de ellas está en proceso de evolución para la producción de progesterona que alcanza su máximo entre los días 21 y 22 del ciclo durante la fase de regresión en la que hay cambios histológicos hacia la hialinización, fibrosis y atrofia, y el cuerpo lúteo deja de producir progesterona. En unas semanas más el corpus albicans se transforma en una cicatriz densa y un tanto pigmentada que desaparece con el tiempo.

CICLO MENSTRUAL

Los cambios cíclicos del endometrio que culminan en la menstruación, son respuesta a los estímulos y a la deprivación de las hormonas ováricas. Estos cambios consisten en periodos de crecimiento, de regresión y hemorragia. Entre los periodos de crecimiento y de regresión pueden observarse periodos de reposo.

Los cambios afectan las glándulas endometriales y su epitelio superficial, a los elementos del estroma y las arterias endometriales. La excepción la constituye la porción basal del endometrio que no sufre los efectos que se observan en los dos tercios superiores de la mucosa uterina. Esta porción basal del endometrio sirve como reserva a partir de la cual prolifera el nuevo endometrio en cada ciclo.

El período de crecimiento endometrial se divide en dos fases que corresponden aproximadamente a la preovulación y después de ella. Si el ciclo menstrual es de 28 días, las fases proliferativa y secretora postovulatoria revelarán características morfológicas que histológicamente pueden estar muy bien sincronizadas con el día del ciclo; sin embargo, si la longitud del ciclo se desvía del promedio, entonces la duración de la fase proliferativa variará de acuerdo con la duración del ciclo; la fase secretora será más constante durando catorce días más-menos dos.

La fase menstrual está precedida por la regresión que se inicia algunos días antes de la hemorragia. Este período se caracteriza por disminución del edema que traduce una disminución del espesor del endometrio, invasión leucocitaria, colapso de las glándulas, desparición de la actividad secretora, degeneración celular, áreas de necrosis focal y aumento del acodamiento y de la distribución de las arterias espirales con retraso y estasis de su corriente sanguínea interior.

Se instala la fase hemorrágica que muestra una descamación gradual de la porción externa del endometrio que se separa de la mucosa subyacente en pequeños fragmentos. Hacia el final del periodo y mientras aún continúan la hemorragia y la descamación, en algunas áreas se inicia de nuevo la proliferación.

La regeneración del endometrio se caracteriza por el crecimiento hacia la superficie endometrial de una delgada capa de células epiteliales a partir de los fondos de saco de las glándulas. Rápidamente se restaura la superficie epitelial dando así inicio a un nuevo ciclo menstrual.

 

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