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ALTERACIONES DE LA ESTÁTICA PÉLVICA QUE AFECTAN AL APARATO URINARIO
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Los aparatos urinario y genital, a pesar de realizar funciones enteramente diferentes, guardan entre sí tan íntimas relaciones filogenéticas, embrionarias, anatómicas y patológicas, que se hace difícil establecer un límite claro entre ellas. Por este motivo los campos de la patología la clínica y la terapéutica de ambos aparatos se confunden y entremezclan indisolublemente.

Las alteraciones de las estructuras de soporte del aparato genital, dan manifestaciones patológicas muy importantes en el aparato urinario. Para comprender mejor estas manifestaciones será conveniente que recordemos que el mantenimiento de los órganos pélvicos en la posición anatómica normal depende de los tres sistemas siguientes:

Los agentes constitucionales, traumáticos, endocrinos y neurológicos actúan alterando la integridad, estructura y fortaleza de estos sistemas y la alteración de la fascia es, sin duda, una de las más importantes.

El prolapso es casi imposible cuando los ligamentos de Mackenrodt están intactos; la relajación de los uterosacros favorece la retroversión; la ampliación de los diafragmas del piso pélvico o relajación o diastasis de sus estructuras es factor muy importante como causa de los prolapsos. La elongación del cuello uterino alarga el órgano y a más de hacerlo quedar en posición más baja lo conduce a través de la vagina. Estos cuatro factores: relajación de los ligamentos cardinales, retroversión uterina, diastasis del piso pélvico y elongación del cérvix son fundamentales en la producción de los prolapsos.

Los traumatismos obstétricos debidos a la multiparidad, aplicaciones inadecuadas de fórceps, la macrosomía fetal y la falta de episiotomías adecuadas son las causas más comunes de agresión a los sistemas de suspensión, sustentación y contención.

Asimismo, el hipoestrogenismo del climaterio, la pobreza en la calidad del tejido mesenquimatoso y algunos padecimientos neurológicos son factores etiológicos de las alteraciones de la estática pélvica.

La resultante anatómica de la alteración de las estructuras mencionadas es la formación de prolapsos de los distintos órganos pélvicos o simplemente la modificación topográfica de algunos de ellos.

En particular los prolapsos que afectan al aparato urinario son el vesical y el uterino y el desplazamiento que puede causar sintomatología genitourinaria, es el del cuello de la vejiga.

El cistocele es el descenso de una porción de la pared posterior de la vejiga y el trígono hacia la vagina. El uretrocele (abombamiento de la uretra) en ocasiones se asocia al cistocele y es el resultado del efecto de la presión de la cabeza fetal sobre la uretra y sus inserciones abajo de la sínfisis del pubis, ocurrencia que parece ser más común en las mujeres con arcos subpúbicos ampliamente ginecoides.

Un cistocele pequeño no produce síntomas significativos y en algunas mujeres los grandes cistoceles no provocan molestias notorias. Los signos y síntomas del cistocele son protrusión de la pared vaginal anterior hacia la vulva con sensación de pesadez, vaciamiento insuficiente de la vejiga con formación de orina residual, lo que puede ser causa de infección vesical.

El prolapso uterino es la protrusión anormal del útero a través de una abertura en el piso pélvico o hiato genital; por la gran distorsión que impone a los órganos pélvicos puede interferir el vaciamiento de la uretra, vejiga y ureteros y eventualmente esta situación produce dilatación ureteral e hidronefrosis. Además, si con el prolapso uterino hay cistocele, los problemas de vaciamiento se incrementan.

El desplazamiento del cuello vesical colocándose en situación propicia, bajo la acción de otros factores puede causar incontinencia urinaria de esfuerzo.

Las alteraciones que el embarazo causa en las vías urinarias durante el mismo, se refieren a dilatación de los ureteros y la lentitud de la corriente urinaria, lo que puede reavivar las infecciones urinarias hasta ese momento latentes.

El parto afecta al aparato urinario ineludiblemente. Durante el descenso del producto, la vejiga estira hacia arriba. El paso del producto puede distender y dislacerar la fascia vesico-vaginal y posteriormente favorecer relajaciones definitivas Después de un parto se puede originar cistocele con su consecuente orina residual y rectocele con tendencia a la incontinencia urinaria de esfuerzo.

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